Esa mañana de febrero habíamos quedado con Alberto Castillo, nuestro pitocrónico 2017, para tomar un aperitivo en una conocida terraza junto al ayuntamiento de Murcia, en la Glorieta de España.

Nos encontramos con un Alberto Castillo amante de Murcia, conocedor de los detalles de su historia reciente, que ha vivido el Entierro de la Sardina como nadie. Empezó su experiencia sardinera muy joven, y es que salió en el Entierro dos años de cabezudo, una vez con cabeza de sardina y otra vez con cabeza de cerdo, incluso se acuerda de que le pagaban con 100 pesetas y un pastel de carne. Posteriormente, él y un puñado de amigos fueron tres años hachoneros del grupo sardinero Mercurio, pero un día recibió la llamada de su amigo Rafa Pardo y le invitaron a incorporarse como miembro del Grupo Sardinero Aquiles recién creado, y no se lo pensó, en este grupo estuvo desfilando más de veinte años.

“En esta pitocrónica 2017 voy a hablar de vivencias, va a ser una exaltación del Entierro de la Sardina pero desde la versión de un sardinero, de como lo he vivido desde dentro, repartiendo juguetes y subiéndome a la carroza” nos comenta.

El Entierro de la Sardina es ejemplo de la generosidad del murciano que lo da todo a cambio de nada, con múltiples acciones de responsabilidad social de los grupos sardineros, además de tener la empresa de mantener la ciudad viva durante más de tres días con los restaurantes, barracas, hoteles y comercios llenos.

“Yo podía salir en el Entierro de la Sardina gracias a que todos los años me buscaba financiación por dos o tres empresas que se anunciaban en nuestra revista y a los 100 euros al mes que podía ahorrar durante todo el año”.

“Lo cierto es que cuando pienso que este año la Pitocrónica se va a leer en el propio Teatro Romea, en una Gala como la que se tiene preparada y además con la Televisión 7RM en directo,  me entra flojera y tengo que ir corriendo al baño. Tengo que reconocer que estoy “acojonao”“.

Nos quedamos con esta frase como titular de nuestro artículo y es que lo entendemos; para cualquier sardinero, para cualquiera que sienta tan profundamente al Entierro de la Sardina como lo siente Alberto Castillo, tener la responsabilidad de ser el Pitocrónico “ACOJONA“, pero “acojona” mucho.

Terminado nuestra charla, nos levantamos de la terraza y le hacemos unas fotografías frente al Ayuntamiento de nuestra ciudad y nos despedimos con un …

VIVA MURCIA

VIVA EL ENTIERRO DE LA SARDINA

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