Esta mañana hemos sentido en la capital murciana como se están acercando los días del Entierro de la Sardina, como las calles se están inundando de la magia que mueve el desfile. Como se espera de forma ansiosa al catafalco que, año tras año, corona la Gran Vía de la capital del Segura.

Para comenzar, a las 11:00 en la Catedral, ha tenido lugar la tradicional Misa Sardinera en sufragio de los sardineros, sardineras y colaboradores de la Agrupación fallecidos.

El acto ha contado, como siempre, con los altos cargos de la Agrupación Sardinera y de Murcia acompañados por el Gran Pez de este año, José María Albarracín, y Doña Sardina, Miriam Giovanelli.

A continuación se ha realizado una ofrenda floral en nombre de la Agrupación a la Patrona de la ciudad, a la Virgen de la Fuensanta.

Al terminar en la Catedral, los sardineros se han dirigido al salón de plenos del Ayuntamiento para continuar con los actos previos a la fiesta. Aquí, a la 13:00, ha tenido lugar la presentación oficial del Gran Pez y de Doña Sardina. El salón lucía invadido por centenares de sardineros, pañuelo al cuello, que esperaban expectantes a los que serán los embajadores del Entierro durante este 2016. Todos querían la mejor fotografía, el mejor momento y el mejor lugar para guardar para siempre ese recuerdo.

El acto ha comenzado con unas palabras del presidente de la Agrupación Sardinera, Don Gregorio González Sánchez y, a continuación, se ha entregado el alfiler de la ciudad a Doña Sardina: Miriam Giovanelli.

“Murcia me ha dado una familia nueva, mi familia murciana. Quiero transmitir esta fiesta fuera de la ciudad” ha asegurado la preciosa y siempre sonriente embajadora del Entierro.

El Gran Pez, José María Albarracín, por su parte ha recibido la imagen representativa del Entierro de la Sardina y ha querido apoyar a su compañera con sus palabras “Miriam, ya eres una murciana más” además, ha añadido que “cualquier esfuerzo en el Entierro de la Sardina merece la pena”. Su discurso ha sido todo un alago hacia la ciudad y sus gentes, hacia el Entierro y su trabajo, mostrándose en todo momento henchido de orgullo por Murcia.

El acto ha continuado, como no podía ser de otra forma, con las palabras de nuestro Alcalde, Don José Ballesta: “Qué oficio más murciano que el de ser sardinero”, que ha asegurado que en Murcia “aprendí a vivir”. Sus palabras han mostrado el más sincero cariño que se puede sentir hacia una ciudad y hacia unas fiestas que han sido parte de tu educación y de tus costumbres. Tampoco ha querido dejar pasar la ocasión para ofrecer unas palabras a los protagonistas de hoy: “Habéis sido elegidos por gentes de honor, los sardineros”.

Se ha termino como manda la tradición. En primer lugar con los pañuelos blancos al aire, símbolo de unas fiestas con raíces arraigadas. En segundo lugar con el solemne himno de la ciudad, con el corazón en las manos. Ese himno que conmueve a miles de murcianos, ese himno que siempre está presente cuando lo que sucede es de la tierra.

 

¡Viva Murcia!