Antonio y Paco en la puerta de su confitería, Espinosa.

Antonio y y Paco son dos jóvenes murcianos muy metidos en el mundo de la confitería. Desde pequeños su padre le dio las herramientas y las lecciones necesarias para que pudieran llegar a ser lo que hoy en día son: gerentes de una confitería tan importante para Murcia como lo es Espinosa.

Paco me ha recibido amablemente en la confitería, en la que no paraba de entrar y salir gente, y nos hemos dirigido a la oficina donde se ha unido a la charla el otro hermano, Antonio.

P: ¿Cómo es vuestro día a día?

R: Nosotros somos dos hermanos por lo que nos repartimos el trabajo. Antonio es realmente el confitero y yo, Paco, soy el que lleva más la contabilidad y también hecho una mano dentro, pero siempre bajo las órdenes de mi hermano.

Antonio, que es el confitero principal, empieza con la rutina a las 6:30. A primera se hace un poco de cada cosa, se cuece y ya se comienza de lleno con los pasteles. Una vez que, a media mañana, se tienen hechos los pasteles seguimos con pequeñas tareas hasta las 15:00 o así.

P: ¿Cómo y cuando surgió Espinosa?

R: Mi padre, desde pequeño, era huérfano de padre por lo que toda su familia se tuvo que buscar la vida para ayudar en casa, a su madre.  Cuando llegaban a los 12 años o así empezaban a trabajar. El primer trabajo que le dieron a mi padre fue precisamente limpiando las bandejas del horno de una confitería e imagino que ahí le entraría el gusanillo por este mundo. Sobre los 27 años se montó su propia confitería, con la ayuda de mi tío que era el que entendía más de negocios.

Poco a poco mi padre fue ahorrando hasta que en el año 75 consiguió comprar el negocio en su totalidad y empezar por su cuenta en solitario. Comenzó con un local pequeño hasta que consiguió con el esfuerzo diario y el tiempo lo que hoy en día conocemos por Espinosa. A decir verdad, la confitería es mucho más grande por dentro que lo que se ve por fuera.

P: ¿Os sentís acogidos por los ciudadanos murcianos?

R: Por supuesto. Además, nos sentimos muy halagados cuando la gente nos dice “venimos desde Espinardo sólo a comprar” y pensamos… Desde allí hasta aquí hay muchas confiterías. Además, no sólo viene gente de Murcia sino que de todas las partes de España. También mandamos pedidos con nuestros productos fuera de la Región, a muchas ciudades no solo de la península sino que también al extranjero.

En los pedidos lo que más nos suelen encargar son pasteles de carne, pero mandamos de todo. Sin ir más lejos esta Navidad enviamos un pedido de tortas de Pascua a Dinamarca.

P: ¿Notáis un cambio en las ventas durante las Fiestas de Primavera?

R: En las Fiestas de Primavera es cuando más trabajo tenemos. Hemos de reconocer que el Entierro de la Sardina es un gran apoyo para los comercios de la ciudad, nosotros por ejemplo somos los primeros que notamos esa inversión que la gente hace con su tiempo y con su dinero por el bien de Murcia.

P: ¿Os imaginabais que algún día llegaríais a conseguir lo que actualmente tenéis?

R: Mi padre en su día seguramente no se hubiera podido imaginar llegar a tener este reconocimiento que actualmente tiene la confitería. Nosotros hemos crecido cuando Espinosa ya era muy conocida por lo que no nos pilla de sorpresa.

Para nuestro padre la confitería siempre ha sido como un hijo más, éramos tres. Cuando nosotros éramos pequeños había semanas en las que sólo podíamos ver a nuestro padre un día  y era porque nuestra madre nos traía al local a verlo. Él trabajaba mucho, se iba de casa cuando nosotros aún no nos habíamos levantado y volvía por la noche cuando ya estábamos durmiendo.

P: ¿Cómo y cuándo surgió la iniciativa de colaborar en el evento de los 5.000 pasteles de carne para los ciudadanos murcianos?

R: Hace varios años nos lo propuso el presidente de la asociación de sardineros, Don Gregorio, que además es cliente habitual nuestro y nos pareció una buena iniciativa. Nos dijo si queríamos colaborar y lo vimos como una buena ocasión para invertir en algo importante para la ciudad, es un pequeño apoyo desde nuestra parte a las fiestas que hacen tanto por Murcia.

P: ¿Es difícil para vosotros hacer éste tipo de eventos?

R: No nos cuesta mucho hacer esa cantidad de pasteles, estamos acostumbrados a hacer grandes cantidades. Tenemos casi  40 trabajadores en la plantilla y todos los formamos para que sean versátiles, intentamos que toda nuestra plantilla pueda echar una mano cuando sea necesario.

P: ¿Podríais contarnos algún dato curioso sobre la confitería o sobre el trabajo que en ella realizáis?

R: Intentamos estar a la última en todo lo relacionado con la confitería por lo que vamos a ferias internacionales como hace poco vinimos de la Feria de Francia. Allí podemos encontrar las últimas tendencias y las maquinarias más modernas que nos permitan trabajar con lo mejor.

Actualmente estamos innovando en los bombones, que es el capricho especial de Antonio. Tenemos nuestra propia marca de bombones: con chocolate de origen. Nos gusta utilizar chocolates distintos: chocolate cubano, de Kenia, de Perú, etc.  Los combinamos con distinto relleno… Hacemos relleno de plátano, de avellana, de jazmín y mucha más variedad. Antonio, que es el que se dedica a esto como un hobbie, es el que va probando con distintos sabores y combinaciones. Los últimos que estamos haciendo son rellenos de peta zetas, con sabor a cereza.